Responder al tema  [ 1 mensaje ] 
Saramago, el único, en nuestro corazón 
Autor Mensaje
Iberista
Avatar de Usuario

Registrado: 16 Ago 2007 15:40
Mensajes: 1692
Ubicación: d'aquí p'allá, no paramos
Nota Saramago, el único, en nuestro corazón
Saramago, el único, en nuestro corazón
TRIBUNA
FirmaJOSÉ LUIS GAVILANES LASO

DESDE que el francés R. Sully Prudomme lo obtuviese por primera vez en 1901, José Saramago ha sido hasta hoy el único Premio Nobel de Literatura concedido a las letras escritas en lengua portuguesa. La valía literaria y humana de José Saramago no creo que nadie la ponga en duda. A lo que habrá que añadir, por si el mérito no fuese suficiente, que Saramago arrastra consigo una gloriosa tradición literaria, que ni debe ni tiene que envidiar a ninguna otra, y que unida a su esfuerzo, innegable talento y lúcida visión crítica del mundo en que vivimos, le ha valido el reconocimiento de quien parece detentar el poder de elevar a la gloria suprema los merecimientos literarios de este mundo.

No obstante, es un lugar común que cuando se habla del Nobel de Literatura se le ribetee con otros «valores» al margen del currículum literario del galardonado. Por ello, también pocos ponen en duda que el preciado galardón acostumbra a llevar consigo alguna adherencia. El hecho de que hasta la concesión a Saramago, hace justamente diez años, el Nobel de Literatura no hubiese sido nunca otorgado a las letras portuguesas, quiere decir, simplemente, que había habido noventa y tantas razones de ignorancia o mirada torva, por parte de la Academia Sueca, hacia las tierras donde se nos pone el sol, excolonias incluidas. Resultaba ya escandaloso que la magnánima institución nórdica siguiese «haciéndose la sueca» a los requerimientos que, no sólo desde las áreas de expresión lusa, sino desde otros confines del planeta, se le hacían por su menosprecio hacia la literatura en portugués. Merced a esa presión, debieron darse cuenta los sesudos varones escandinavos que, antes de Saramago, existían diez siglos de cultivo literario en una lengua milenaria que, aunque originada en la Península Ibérica, no es verbo castellano, alcanzando hoy a más de doscientos millones de usuarios dispersos por los cuatro continentes.

Pero aún hay más. Desde mi personal punto de vista, si el éxito internacional de Pessoa fue fundamental para su difusión editorial en España, allá a finales de los sesenta, no es menos cierto que el triunfo de Saramago al amparo del Nobel en 1998 le sobrevino tras afincarse en España. Tal vez sea una simple casualidad, pero yo no lo creo así, incluso teniendo en cuenta el manoseado refrán portugués «De Espanha nem bon vento nem bom casamento», Saramago, a contrapelo de esta sentencia proverbial, casó con española, vive feliz en territorio español, ha visto traducida toda su obra a la lengua de Cervantes y consiguió entre nosotros ese considerado máximo laurel de las letras en este planeta. Y es que los refraneros no acostumbran a registrar las excepciones. Con ello no quiero decir, ¡Dios me libre!, que los autores portugueses necesiten un salvoconducto de afincamiento o himeneo español para ganar voluntades por el mundo fuera, y muy especialmente las de la Academia Sueca. ¿Con este triunfo redimió Saramago a Portugal de su condición periférica? Si no lo redimió, al menos liberó a la nación portuguesa de su complejo de inferioridad literaria. A mí me resultaba patético ver a la clase intelectual portuguesa obsesionada, incluso traumatizada, año tras año, por el mes de octubre, ante el fallo de la Academia Sueca. No son, a mi juicio, las letras portuguesas las que deben magnetizarse con ese advenimiento, como si de la llegada del mítico don Sebastián se tratase. Es bastante pueril hipertrofiar y divinizar cualquier cosa hasta el delirio absoluto, sea el Nobel o el lucero del alba. Mejor pensar que por todo lo que las letras portuguesas han aportado al acervo literario de la humanidad (Fernão Lopes, Gil Vicente, Luís de Camões, António Vieira, Camilo Castelo Branco, Eça de Queiroz, Fernando Pessoa, Miguel Torga, Vergílio Ferreira, Ramos Rosa..; nombres a los que habría que añadir la aportación brasileña de Jorge Amado, Guimarães Rosa, Drumond de Ad rade. Cabral de Melo Neto, Clarice Linspector..., y algún otro nombre de los países africanos de expresión portuguesa, como Pepetela o Luandino Vieira), es a esta omnímoda gracia literaria a la que le cabe la honra y el prestigio de haber recalado, aunque haya sido sólo por una vez, en puerto de habla portuguesa.

Me consta que desde España, por la década de los setenta del pasado siglo, un eminente crítico e investigador, el catedrático Fernando Lázaro Carreter, propuso a la Academia Sueca a Vergílio Ferreira, maravillado por el verbo exquisito del portugués. Me da miedo pensar qué habría experimentado Vergílio, en el caso de que aún hubiera estado en este mundo, cuando Saramago fue elevado al Olimpo literario. Ambos no se tenían, precisamente lo que se dice, un cordial afecto. En los Conta-Corrente del primero hay algunos «recados» a Saramago y su obra; y en los Cuadernos de Lanzarote del segundo también los hay como reacción sobre lo dicho por Vergílio. Aunque mis preferencias literarias se decanten más por este último, no dejo de reconocer que en la fricción contenciosa los puyazos de Saramago son más justos, señoriales y menos venenosos.

Miguel Torga, otro insigne escritor luso, visitó León en 1951, también un mes de septiembre. Fue propuesto varias veces al Nobel, pero sus enormes méritos literarios no fueron suficientes para convencer a los académicos de Estocolmo. La urbe leonesa, con la nueva imagen del ensanche, le pareció entonces al autor de Bichos una ciudad abierta y risueña, y la que más esperanza le inspiraba entre todas las españolas. Torga venía con el prejuicio de que en España cualquier intento de renovación no se hacía sino con métodos catastróficos. La historia reciente le había dado bastantes razones para pensarlo. Ante la modernidad y armonía entre el presente y el pretérito, entre lo antiguo y lo moderno, Torga vio en León un claro de lógica en un espeso bosque de absurdos, loando sus anchas avenidas, casas limpias y gente acogedora. ¿Que le inspirará León a José Saramago, pocos días antes de que se falle un premio que hasta hoy, sólo él, el único, ha conseguido que recale sobre las letras portuguesas? Saramago es un hombre ya de edad avanzada y de salud quebradiza y vigilada, se encuentre o no hoy entre nosotros, «seja o senhor bem-vindo».


14 Oct 2008 13:44
Perfil
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Responder al tema   [ 1 mensaje ] 

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Forum style by ST Software.
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO
Crear Foro | Subir Foto | Condiciones de Uso | Política de privacidad | Denuncie el foro